Sunday, October 30, 2005

Condesa Bathory

VIDA:
Nace en 1560 en el seno de una de las más ricas familias húngaras.Si bien pertenecía a la más ilustre y distinguida aristocracia, siendo su primo Primer Ministro de Hungría, y su tío Rey de Polonia, también existen antecedentes esotéricos entre los miembros de su familia, como pueden ser un tío adorador de Satán y otros familiares adeptos a la magia negra o la alquimia, entre los que se puede contar a la propia Báthory, ya que desde su infancia había sido influida por las enseñanzas de una nodriza que se dedicaba a las prácticas brujeriles.
Además de una perversión sádica y sexual, la Condesa Elizabeth Báthory sentía especial atracción por la sangre, y no sólo se contentaba con beberla, habitual en los llamados asesinos vampíricos, sino que se bañaba en ella con el fin de impedir que su piel envejeciese al paso de los años.
Elizabeth se caso con el Conde Ferencz Nasdasdy, a la edad de 15 años, sin embargo ella conservó el apellido. Vivían en el castillo Csejthe en Nyitra. El conde tenía fuertes batallas. Su apodo era "El héroe negro de Hungría", mientras él estaba afuera, el sirviente de Elizabeth, Thorko la introdujo al ocultismo. Elisabeth aburrida por el continuo aislamiento se fuga para mantener una relación con un joven noble al que las gentes del lugar denominaban "el vampiro" por su extraño aspecto. En breve regresa de nuevo al castillo y empieza a mantener relaciones lésbicas con dos de sus doncellas. Elizabeth no podía soportar el dominio de su suegra, empezó a torturar a las chicas de la servidumbre con la ayuda de su vieja enfermera Iioona Joo, y sus otros cómplices, el mayordomo Johannes Ujvary, Thorko, un leñador llamado Darvula y una bruja: Dorottya Szentes. A medida que pasaban los años, la belleza que la caracterizaba se iba degradando, y preocupada por su belleza pide consejo a la vieja nodriza. Esta, le indica que el poder de la sangre y los sacrificios humanos daban muy buenos resultados, y le aconseja que si se bañaba con sangre de doncella, podría conservar su belleza indefinidamente..
En esa época, la Condesa tubo su primer hijo, al que siguieron tres más, ocupada por su papel maternal, intentó alejarse de las doncellas, por miedo de cara a la aristocracia, pero en el fondo le atraían las palabras belleza eterna. En 1600 Ferencz muere y empieza el verdadero periodo de atrocidades de Elizabeth, para empezar mando lejos a su suegra.
PRONTO MORIRÁ SU PRIMERA VICTIMA:
Ella era bastante vanidosa y temía a hacerse vieja y perder la belleza. Un día por accidente una mujer de la servidumbre le tiro un cabello mientras la peinaba. Ésta, en un ataque de ira le dió tal bofetada que la sangre de la doncella salpicó su mano. Al mirarse la mano manchada, creyó ver que parecía más suave y blanca que el resto de la piel... Pidió a su mayordomo y a Thorko que ataran a la sirvienta mandó que le cortasen las venas y que metiesen su sangre en una bañera para que pudiera bañarse en ella. A partir de ese momento, los baños de sangre serían su gran obsesión, hasta el punto de recorrer los Cárpatos en carruaje acompañada por sus doncellas en busca de jovenes hembras. Una vez en el castillo, las doncellas eran encadenadas y acuchilladas en los fríos sótanos bien por un verdugo, o por la propia Condesa, mientras las se desangraban y llenaban su bañera.Una vez dentro de la pila, hacía que derramasen la sangre por todo su cuerpo, y al cabo de unos minutos, para que el tacto áspero de las toallas no frenase el poder de rejuvenecimiento de la sangre, ordenaba que un grupo de sirvientas elegidas por ella misma lamiesen su piel.
Durante 11 años, los campesinos aterrados veían el carruaje negro con el emblema de la Condesa Báthory rastrear el pueblo en busca de jovenes, que desaparecían misteriosamente dentro del castillo. Para ello utilizaba diversos sistemas. Uno de varios consistía en colocar a una muchacha desnuda en un cajón estrecho y equipado con clavos hacia adentro. El cajón se cerraba y era colgado del techo para que la condesa pudiera recibir el baño de sangre.
LA VIRGEN DE HIERRO:
Había en Nüremberg un famoso autómata llamado la "Virgen de Hierro". La condesa Báthory adquirió una réplica para la sala de torturas de su castillo de Csejthe, fue construido por un relojero alemán. Esta dama metálica era del tamaño y del color de la criatura humana. Desnuda, maquillada, enjoyada, con rubios cabellos que llegaban al suelo, un mecanismo permitía que sus labios se abrieran en una sonrisa, que los ojos se movieran. La condesa, sentada en su trono, contempla. Para que la "Virgen" entre en acción es preciso tocar algunas piedras preciosas de su collar. Responde inmediatamente con horribles sonidos mecánicos y muy lentamente alza los blancos brazos para que se cierren en perfecto abrazo sobre lo que esté cerca de ella, en este caso una muchacha. La autómata la abraza De pronto, los senos maquillados se abren y aparecen cinco puñales que atraviesan a su viviente compañera. Ya consumado el sacrificio, se toca otra piedra del collar: los brazos caen, la sonrisa se cierra así como los ojos, y la asesina vuelve a ser la "Virgen" inmóvil en su féretro.
LA SALA DE TORTURAS:
Salvo algunas inferencias barrocas, tales como la "Virgen de hierro", la muerte por agua o la jaula, la condesa adhería a un estilo de torturar monótonamente clásico que se podría resumir así: Se escogían varias muchachas altas, bellas y resistentes, su edad oscilaba entre los 12 y los 18 años, y se las arrastraba a la sala de torturas en donde esperaba, vestida de blanco en su trono, la condesa. Una vez maniatadas, las sirvientas las flagelaban hasta que la piel del cuerpo se desgarraba y las muchachas se transformaban en llagas tumefactas; les aplicaban los atizadores enrojecidos al fuego; les cortaban los dedos con tijeras o cizallas; les punzaban las llagas; les practicaban incisiones con navajas (si la condesa se fatigaba de oír gritos les cosían la boca; si alguna joven se desvanecía demasiado pronto se la auxiliaba haciendo arder entre sus piernas papel embebido en aceite). La sangre manaba como un geiser y el vestido blanco de la dama nocturna se volvía rojo. También los muros y el techo se teñían de rojo. A veces colaboraba, y entonces, con gran ímpetu, arrancaba la carne, mediante pequeñas pinzas de plata, hundía agujas, cortaba la piel de entre los dedos, aplicaba a las plantas de los pies cucharas y planchas enrojecidas al fuego; también hizo morir a varias con agua helada (un invento de su hechicera Darvulia consistía en sumergir a una muchacha en agua fría y dejarla en remojo toda la noche). En fin, cuando se enfermaba las hacía traer a su lecho y las mordía. Imprecaciones soeces y gritos de loba eran sus formas expresivas mientras recorría, enardecida, el tenebroso recinto. Pero nada era más espantoso que su risa... sus últimas palabras, antes de deslizarse en el desfallecimiento concluyente, eran: "Más, todavía más, más fuerte!". Sucedía que jóvenes costureras aportaban, durante las horas diurnas, vestidos para la condesa, y esto era ocasión de numerosas escenas de crueldad. Infaliblemente, Dorkó hallaba defectos en la confección de las prendas y seleccionaba a dos o tres culpables Si la condesa estaba en uno de sus excepcionales días de bondad, Dorkó se limitaba a desnudar a las culpables que continuaban trabajando desnudas, bajo la mirada de la condesa, en los aposentos llenos de gatos negros. Si Erzébet amanecía irascible, no se conformaba con cuadros vivos: A la que había robado una moneda le pagaba con la misma moneda... enrojecida al fuego, que la niña debía apretar dentro de su mano. A la que había conversado mucho en horas de trabajo, la misma condesa le cosía la boca o, contrariamente, le abría la boca y tiraba hasta que los labios se desgarraban. También empleaba el atizador, con el que quemaba, al azar, mejillas, senos, lenguas... Cuando los castigos eran ejecutados en el aposento de Erzébet, se hacía necesario, por la noche, esparcir grandes cantidades de ceniza en derredor del lecho para que la noble dama atravesara sin dificultad las vastas charcas de sangre.
EL DESCUBRIMIENTO:
Hacia 1610 el rey tenía los más siniestros informes (acompañados de pruebas) acerca de la condesa. Encargó al poderoso palatino Thurzó que indagara los luctuosos hechos de Csejthe y castigase a la culpable. En compañía de sus hombres armados, Thurzó llegó al castillo sin anunciarse. En el subsuelo, desordenado por la sangrienta ceremonia de la noche anterior, encontró un bello cadáver mutilado y dos niñas en agonía. Aspiró el olor a cadáver; miró los muros ensangrentados; vio la "Virgen de Hierro", la jaula, los instrumentos de tortura, las vasijas con sangre reseca, las celdas ,y en una de ellas a un grupo de muchachas que aguardaban su turno para morir y que le dijeron que después de muchos días de ayuno les habían servido carne asada que había pertenecido a sus compañeras muertas... La condesa, declaró que todo aquello era su derecho de mujer noble y de alto rango. A lo que respondió el palatino:... te condeno a prisión perpetua dentro de tu castillo. Mientras tanto, en el aposento de la condesa, fue hallado un cuadernillo cubierto por su letra con los nombres y las señas particulares de sus víctimas que allí sumaban 610... En cuanto a los secuaces de Erzsébeth, se los procesó, confesaron hechos increíbles, y murieron en la hoguera. Se amurallaron las puertas y las ventanas de su aposento. En una pared hicieron una ventanilla por donde poder pasarle los alimentos. Y cuando todo estuvo terminado erigieron cuatro patíbulos en los ángulos del castillo para señalar que allí vivía una condenada a muerte. Nunca comprendió por qué la condenaron. Murió a los cuatro años, sin intentar comunicarse con nadie ni pronunciar palabra. Fue una especie de suicidio, de repente dejó de tocar la comida y fallece en 1614 con 54 años

1 Comments:

Blogger ^^Madame_Bathory^^ said...

mmmm...
interesante mi historia jojojo!!
aki...paseando x tu blog amor!
esperando a sentirte cerka nuevamente!

3:44 PM  

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